Picos y valles

Últimamente he tenido un poco abandonado el blog. Después de la euforia del mes pasado con la llegada de la regla (pico) estoy atravesando unos duros días de preocupación (valle). Ya tendría que haberme vuelto a venir y, obviamente, no ha sido así. Sé que no puedo exigir que ya venga puntual pero, bueno, la esperanza siempre está ahí. De todas formas es normal porque este último mes no he comido nada bien.

No comer bien tiene un doble efecto nocivo: el perjudicar directamente nuestra salud, y el hacernos sentir débiles e infelices (y de paso hinchadas y mal con nuestro cuerpo).

Pero afortunadamente, después de un largo y profundo valle suele venir el inicio de una nueva montaña, que una vez se comienza a subir no hay vuelta atrás. Y ese primer paso hacia un nuevo pico lo di la semana pasada apuntándome al gimnasio.

Lo sé, qué socorrido, ¿no? Ya he dicho en alguna ocasión que el deporte no es decisivo en nuestra mejoría de la enfermedad. Lo decisivo es la alimentación. No obstante, el deporte es beneficioso para todo el mundo: pone en funcionamiento nuestro cuerpo, acelera el corazón y el bombeo se sangre, los músculos se despiertan del entumecimiento diario. Y lo principal es que nos ayuda a quemar la glucosa que anda ociosa en nuestra sangre elevando la insulina que tanto nos perjudica.

Y el sudor hace que sientas que algo sí está funcionando bien.

Yo hago spinning y natación. Ya he ido tres veces. Fui durante un año seguido hace mucho tiempo y me ayudó mucho. El ejercicio acompañado de una dieta baja en hidratos de carbono es una combinación perfecta para nosotras. Lo que suele ocurrir es que, por nuestro metabolismo desordenado, tendemos a ser dormilonas, perezosas, laxas y con pocas facultades para el deporte, ¿es tu caso? Desde luego es el mío, pero no hay nada imposible cuando se coge una rutina y se empiezan a ver resultados positivos. No vamos a ser un nuevo Induráin, pero sí es recomendable elevar en lo posible nuestro movimiento físico habitual.  Cada cual que busque qué tipo de ejercicio le va mejor, siempre buscando ejercicios cardiovasculares y no sólo de musculación (es decir: acelerar las pulsaciones y sudar).

Ya sé que lo de “hacer ejercicio” es el eterno handicap. No pasa nada si no lo haces, sé que cuesta muchísimo. Incluso no es necesario meterse a hacer spinning o largas sesiones de aerobic: quizá baste con un paseo de una hora varias veces a la semana. Aunque la clave está en la alimentación, sí creo conveniente (por si no fuera suficiente) hacer cualquier actividad que acelere las pulsaciones un poquito por encima de nuestro ritmo habitual.

Como siempre me despido dando a todas las gracias por leerme y por vuestros comentarios (que son cada vez más) cn los que me decís cosas muy bonitas y que, de verdad, siempre me ponen una sonrisa en los labios. Un abrazo.

¡Y premio!

Sí señor, tengo la regla por segunda vez en menos de un año. Es un desastre, está claro, pero para mí es toda una victoria, un 10, el lugar más alto de podio, un auténtico logro. Nunca la había tenido tan seguida. Ahora, a esperar a que la próxima venga aún más pronto.

Esta vez esos síntomas pre-menstruales no han sido inventados por mi cabecita dando vueltas todo el día: eran reales, como escribí en el último post, aunque la verdad es que anoche me acosté muy triste porque habían pasado ya muchos días y aún no había ocurrido nada. Y esta mañana, ¡premio!

Esto me reafirma en la idea de que voy por el camino correcto: acupuntura, homeopatía, paciencia y una alimentación correcta (aunque esto hay días que me cuesta demasiado y caigo en la tentación. De hecho llevaba un par de semanas que no podía evitar tomar chocolate, y cuanta más leche y azúcar llevara, mejor. Con el chocolate negro sin azúcar de siempre no tenía ni para empezar. Ahora es lógico pensar que era, precisamente, porque iba a venirme la regla).

Pero la recompensa de hoy hace que retome de nuevo el camino con más ganas.

Hoy he estado hablando de esto con alguien y he recordado a la cantidad de médicos que he visitado durante los últimos doce años, y con este nuevo pequeño-gran logro veo una vez más lo equivocados que estaban todos esos batas-blancas. Rectifico, más que equivocados, es que no tenían ni querían tener idea absolutamente de nada. Empecé el tratamiento actual con tres medicamentos: metformina, progesterona en pastillas, y Proscar para mantener el pelo sobre mi cabeza. Esos son los medicamentos que todos estos médicos me habían ido recetando y habían logrado mantener el caos ordenado que era mi cuerpo. Obviamente sin reglas naturales.

La metformina fue lo primero que quitó mi actual médico. En la primera visita. Fuera. Es un medicamento para diabéticos, ¿acaso lo eres tú?, me dijo. “Todavía” no.

La progesterona en pastillas me la quitó poco después, porque me provocaba sangrados artificiales y lo que buscamos son reglas naturales.

El Proscar es más delicado. Si hay algo que no soportaría sería quedarme calva, y entonces me darían igual reglas, bebés, salud y todo. Así que he pasado de tomarlo todos los días a tomarlo dos veces por semana y ahora sólo una vez a la semana. De momento el pelo sigue en su sitio.

Y ahora tengo una segunda regla en menos de un año (a los 8 meses concretamente). Conforme me he ido quitando medicamentos, he ido mejorando hasta el día de hoy. ¿Acaso no es un resultado palpable? Quizá tenga que comerme mis palabras y mis conclusiones si no vuelvo a ovular nunca o de nuevo en varios años, pero de momento no hay nada que me diga que el camino recorrido desde hace un año hasta ahora haya sido equivocado. El tiempo lo dirá, como pasa con todo en esta vida.

Ahora, me voy a disfrutar de mi pesadez de vientre y de piernas, y voy a meterme en el sofá a ver la tele con mi gato. Sólo tengo ganas de eso, de estar quietecita y calentita. Qué sensaciones tan nuevas para mí, y tan maravillosas. Tener la regla es un regalo. Es un síntoma de que todo por aquí dentro está empezando a funcionar bien.

Progresos

Lo primero, dar las gracias a todas las que me leéis, escribís y animáis. No sabéis lo que me alegra.

Comenté en mi último post que no siempre soy estricta con la alimentación. No siempre se puede, es duro. No obstante, estoy contenta porque la constancia con la acupuntura y la homeopatía vuelven a dar resultados. Estoy notando ciertos signos propios de un síndrome pre-menstrual. Ha habido veces que me he imaginado dolores abdominales o signos similares. Pensaba que eran ciertos pero no eran más que fruto de mi continúa auto-observación por la preocupación y el anhelo de que la regla hiciera su aparición de nuevo.

Sin embargo ahora parecen reales. Aún así no quiero hacerme muchas ilusiones y aplicar un principio contable muchas veces adecuado para la vida diaria ( o viceversa): el de la prudencia, y no contabilizar el ingreso hasta haberlo obtenido realmente. Los gastos ya los contabilizo yo solita antes de pagar…

Es decir, que hasta que no venga, no le voy a hacer ninguna fiesta de bienvenida. Vuestros ánimos ya me garantizan la alegría cada vez que un comentario me llega a este blog. GRACIAS.

Últimamente, gracias al apoyo que he sentido por parte de todas las que me leéis, me he puesto especialmente estricta con la alimentación y rápidamente he perdido 1 kg. Incluso voy menos al baño (en mi caso voy excesivamente al baño, lo cual indica un anormal funcionamiento del riñón, que es un síntoma normal del síndrome metabólico. No quiere decir que a todas os tenga que pasar lo mismo, de hecho puede que muchas vayáis normal o estreñidas).

Todo iba perfecto pero he pasado un par de días de nervios por otras causas, y hoy necesitaba glucosa, así que me he pasado con picoteos y con pan blanco de trigo normal. No es preocupante, sólo que me ha llamado la atención el efecto que tiene estar preocupada o nerviosa sobre la necesidad que tenemos de comer hidratos de carbono. Es normal, como he dicho anteriormente, no voy a sentirme culpable, es mi cuerpo el que me exige los hidratos de carbono, y cuando hay problemas o se pasan nervios, es más difícil mantenerse firme.

Lo que voy a hacer: solucionar los problemas, volver a estar tranquila, y mañana otra vez una alimentación correcta. Aunque de momento la regla no aparece. Os informaré de los progresos. Escribir el blog me anima a mantenerme más fuerte.

Es síndrome, y es metabólico

Habíamos dicho que el ovario poliquístico es en realidad un SÍNTOMA de otra cosa mayor: el hiperinsulinismo. Vale, lo sé, ¡susto! Creía que tenía una cosa y ahora, de repente… ¿tengo otra peor? ¿estoy enferma? ¿de dónde me viene esto? ¿se cura?

Esa “cosa” que causa, entre otras, el ovario poliquístico, se ha dado en llamar “SÍNDROME METABÓLICO”.

  • ¿Por qué síndrome?: porque en realidad no es una enfermedad clara y definida como otra… es un estado del cuerpo en el que las cosas no funcionan bien… pero tampoco funcionan mal… simplemente nuestro organismo es un pequeño desastre ordenado.
  • ¿Por qué metabólico?: porque no afecta sólo a un órgano o función, afecta a todo el organismo: al páncreas porque hace que genere demasiada insulina, al ovario porque le impide ovular correctamente, al hígado porque todo lo que no puede “limpiar” lo convierte en grasa… en general porque la cosa va de HORMONAS y las hormonas son sustancias en diminutas cantidades que  regulan todo el estado de nuestro organismo-metabolismo. Es un todo.

Reponeos del “susto” porque no pasa nada: en realidad estáis igual que hace dos minutos cuando todavía no lo sabíais.

En realidad y si lo pensáis, es una mera cuestión de alimentación y de cómo se procesan los alimentos: todo comienza en nuestro estómago que no descompone correctamente la glucosa, y ésta pasa a nuestro intestino donde debe ser procesada y no puede hacerlo bien: nuestro organismo no sabe qué hacer con la glucosa digerida, se le “atraganta”.

El cuerpo es como un gran ordenador de funciones programadas por nuestras hormonas. Una cantidad importante de las hormonas las regulan la hipófisis y el hipotálamo, situados en la base del cráneo. Regulan especialmente las hormonas referidas a la menstruación y a la concepción y las que controlan nuestro sistema endocrino (procesamiento de alimentos y cómo se metabolizan en nuestro cuerpo). En la hipófisis se generan, por ejemplo, las gónadas LH (que estimula la ovulación) y FSH (que se encarga de la maduración del folículo ovárico). Cuando esas funciones no las cumplimos correctamente, es porque nuestro eje hipotálamo-hipófisis no está funcionando bien. Por nuestro síndrome metabólico.

hipotalamo_hipofisis

(Dibujo obtenido de http://recursos.cnice.mec.es/biosfera/alumno/3ESO/Sistendo/hipotalamo_hipofisis.htm)

No es mi intención ni tengo los conocimientos suficientes como para dar una explicación minuciosa de cómo funciona pormenorizadamente la producción hormonal, pero creo que tampoco hace falta, sino tener claros los conceptos básicos que nos ayuden a comprender lo que nos ocurre:

En cuanto a la digestión se refiere, cada tipo de alimento tiene ya diseñado por qué cauce debe ser digerido: “a la proteína la llevo aquí, a la grasa la llevo allá, a las vitaminas y minerales por allí… todo va bien pero ¡oh dios mío! ¡que viene glucosa/hidratos de carbono! ¿qué hago con esto, por qué carretera lo llevo?”

Nuestro organismo, intolerante como es a los hidratos de carbono, no los procesa adecuadamente y en lugar de llevarlo a las células en forma de energía (de eso se encarga la insulina) va a parar al hígado y ahí se convierte en grasa: ya tenemos nuestros michelines. Y el exceso de insulina segregada circula por la sangre produciendo efectos indeseados como afectar a nuestros ovarios: no ovulamos correctamente. Y si no ovulamos, no regulamos bien nuestras hormonas. Y si no regulamos correctamente nuestras hormonas, tenemos más hormona masculina y se nos cae el pelo y nos sale más vello por el cuerpo. Y además aumentamos de peso. Y además nos salen granitos. Y además dormimos mal, y tenemos pies fríos, y tenemos malas digestiones con muchos gases, y vomitamos con facilidad y… Y todo ese desajuste incide en nuestro eje hipotálamo-hipófisis y en los ovarios y he ahí el motivo del ovario poliquístico.

En realidad y si lo pensáis bien, es un enfermedad auto-inmune porque no hay ningún virus ni nada externo que nos afecte. Es nuestro propio organismo el que se está haciendo daño a sí mismo. Y es con la ALIMENTACIÓN como podemos invertir esta situación y conseguir que nuestro cuerpo vuelva a regularse: dándole al cuerpo poca cantidad de lo que no procesa bien, es decir, los hidratos de carbono.

Espero que con estas explicaciones podáis comprender un poco mejor lo que nos pasa. No son explicaciones científicas ni médicas ni basadas en estudios sobre miles de mujeres. Son explicaciones extraídas de mi experiencia y, por qué no decirlo, de mi propio sufrimiento. Esto no me lo ha explicado ningún médico, me lo ha explicado mi propio cuerpo y mi sentido común que a lo largo de los años ha visto que lo que me decían los médicos no tenía ningún sentido (pastilla anticonceptiva, dietas basadas en calorías, que no es nada, que no le de importancia…). ¿Cómo no le voy a dar importancia si es mi cuerpo, mis reglas, mi autoconcepción como mujer, mi salud y mi capacidad para ser madre? Estoy cansada de sentirme “menos mujer” que las demás por ser gordita, sin reglas, con poco pelo en la cabeza y demasiado vello por el cuerpo y además sin poder tener hijos. No es algo “que no tenga importancia” como me han dicho siempre los médicos. Mis explicaciones no tendrán validez científica pero son totalmente congruentes con mi experiencia y con los resultados que yo he obtenido.

Basta con que os veáis un poco reflejadas para que valga la pena seguir escribiendo este blog.